Exposición fotográfica: Refugiad@s 1939/2019.

 El Exilio Español: Cuando fuimos refugiados.

Exposición fotográfica organizada por La Ciudadana, Asociación Cultural.

Del 2 al 29 de septiembre en El Manglar (calle Martínez Vigil nº 14, Oviedo)

Durante casi tres años, entre 1936 y 1939, la Guerra Civil Española empujó a miles de personas a huir del país para salvar sus vidas. En 1939, miles de personas cruzaron la frontera con Francia huyendo de la guerra. A unas semanas del término de la guerra, el gobierno francés daba una cifra de 440.000.

Tras el fin de la guerra, miles de hombres, mujeres y niños pidieron asilo en Latinoamérica en lo que se conoce como exilio español.  Menos de un siglo después, el concepto de refugiado nos parece algo lejano en el tiempo cuando no recordamos que eso mismo fue lo que vivieron nuestros padres, abuelos o bisabuelos.

Lo sucedido quedó retratado en imágenes de la época, donde cientos de refugiados españoles se aglutinaban por cruzar la frontera con Francia en los Pirineos en febrero de 1939, un mes antes de que la Guerra Civil terminase.

Quienes huyeron de la guerra y de la dictadura fueron, entonces, refugiados al igual que los 22,5 millones de personas que hoy han tenido que cruzar fronteras para salvar sus vidas.

“Desde siempre, las mariposas, las golondrinas y los flamencos vuelan huyendo del frío, año tras año, y nadan las ballenas en busca de otros mares y los salmones y las truchas en busca de sus ríos. Viajan millones de kilómetros, por los libres caminos del aire y el agua. Por lo contrario, no son libres, los caminos del éxodo humano. En inmensas caravanas, marchan los fugitivos de la vida imposible. Viajan desde el sur al norte y desde el sol naciente hasta el poniente. Les robaron su lugar en el mundo. Fueron despojados de sus trabajos y de sus tierras. Muchos huyen de los salarios exterminados y de los ingresos arrasados. Los náufragos de la globalización, peregrinan inventando caminos, queriendo casa, llamando a las puertas, esas puertas que se abren mágicamente al paso del dinero, y se cierran contra sus narices. Algunos consiguen pasar, otros son cadáveres que el mar entrega a las orillas prohibidas, o cuerpos sin nombre que yacen bajo tierra, en ese otro mundo a donde querían llegar… ”
(Eduardo Galeano, -” Bocas del Tiempo”)

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