Asistimos estos días a la planificación y organización de un genocidio contra el pueblo palestino a manos del gobierno ultraderechista, supremacista, de Israel.
La historia no empezó hace unos días, con el ataque de Hamás, como parecen querer hacernos creer, sino hace ya demasiado tiempo, con la política de apartheid contra la franja de Gaza, la «mayor prisión al aire libre», en palabras del ex ministro griego Yannis Varoufakis. Cobra especial relevancia la posición de la Unión Europea, que ha amagado con cortar la ayuda internacional a la franja de Gaza y es especialmente grave que países como Alemania o Francia hayan prohibido las manifestaciones de solidaridad con Palestina en esta durísima situación, donde los Derechos Humanos están en riesgo de colapso para millones de personas.
Para contextualizar histórica y geopolíticamente el conflicto entre Palestina e Israel contamos con Mohamed Safa, médico y activista palestino, natural de Cisjordania y afincado en Galicia. Es autor de varios libros sobre la historia de su pueblo desde la ocupación de 1948: «Palestina: grito por la libertad» y «La revolución árabe», entre otros.
Crónica del acto
Mohamed Safa, médico palestino residente en España y autor de varios libros sobre la ocupación de Israel, defendió ayer, con argumentos incontestables, el derecho de un pueblo ocupado (Palestina) a defenderse. Los Derechos Humanos son universales y al pueblo palestino se le están negando de forma sistemática y planificada, bajo la mirada cómplice de la mayoría de los gobiernos del mundo. «Poder y Justicia no deberían ir de la mano», señaló Safa, con potente oratoria, que fue acompañada de emocionados aplausos por el público asistente.
Tras el fallecimiento de Luis Sepúlveda en abril de 2020 se halló entre sus cosas gran cantidad de material antiguo, textos mecanografiados y manuscritos: teatro, novelas, cuentos abandonados, guiones… y sobre todo mucha poesía. Papeles amarillentos de diversos tamaños, folios gruesos y ásperos, alargados, cuartillas, papel de seda que se utilizaba para hacer copias con máquina de escribir y papel de calco, moleskines… convivían con otros folios en DIN A4 impresos desde un ordenador que, como se observó luego, solían ser versiones y reescrituras de otros poemas antiguos. La mayoría estaban agrupados en colecciones que llevaban el título, la fecha y su firma o su nombre manuscrito en la página que hacía de portada. Hubo que descifrar, ordenar, seleccionar y transcribir uno a uno a un formato digital editable todo el material para estudiar el alcance y el valor de esta obra inédita.
A pesar de su enorme éxito como narrador, su abundante obra poética estaba absolutamente inédita. Solo publicó en ediciones accesibles once poemas en toda su vida. Sin embargo, hubo un tiempo en que Sepúlveda concedió a la poesía una gran importancia. Esta selección de su obra poética ofrece la posibilidad de conocer una faceta distinta del célere escritor, acaso la más íntima. Como buen exiliado, la visión desgarrada y elegíaca de un mundo siempre en fuga está, en este autor lastrado por las pérdidas, adherida a los poemas de forma natural. Hay en él una voluntad inequívoca de confesionalidad y cierta rebeldía latente que, unida a un lenguaje llano, con giros localistas de su tierra natal, hace de él un poeta auténtico y cercano. (Alejandro Céspedes).
Luis Sepúlveda Calfucura ( 1 de octubre de 1949. Ovalle-16 de abril de 2020, Oviedo) fue un reconocido escritor chileno.
Sepúlveda nació en el Hotel de Ovalle en una circunstancias curiosas. Sus padres se habían fugado y se mantenían ocultos, ya que el padre de ella, de origen mapuche, había denunciado al futuro esposo de su hija, ya que se oponía a su relación y esta era menor de edad.
Más tarde, se asentaron en Santiago donde su padre era dueño de un restaurante y su madre trabajaba como enfermera. Creció en la capital chilena. Empezó a escribir en el instituto, animado por la que era su profesora de historia. Se introdujo en la militancia de izquierdas por su padre, que militaba en el partido comunista chileno. A los diecisiete años publicó un libro de poemas. Una vez completada su educación obligatoria, se matriculó en la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile. Durante cierto tiempo, se embarcó como pinche de la cocina en un barco ballenero para poder viajar y conocer otros parajes.
En 1971 se casó con Carmen Yañez, con la tuvo un hijo. No obstante, la pareja se deshizo pronto. En un giro del destino, volverían a encontrarse veinte años más tarde, ya como exiliados, en Alemania y volvieron a unirse. Tras el golpe de Pinochet contra el gobierno democrático de Allende, fue detenido. Se vio obligado a marchar al exilio. Pasó varios años viajando por el continente norteamericano. En la Amazonía, vivió un tiempo con los indios shuar, experiencia que se reflejó más tarde en su novela más famosa, Un viejo que leía novelas de amor.
En 1979, participó en la revolución sandinista en Nicaragua. Algún tiempo después, se instaló en Alemania. Allí se incorporó a Greenpeace. Como miembro de la organización ecologista, viajó por todo el mundo entre 1983 y 1988. Tras el éxito internacional de su novela Un viejo que leía novelas de amor (1989), que llegó a traducirse a 60 idiomas distintos, vendiendo unos 18 millones de ejemplares en todo el mundo, se dedicó únicamente a la escritura.
A partir de 1997, residió en Gijón, integrándose en la vida cultural de la ciudad asturiana. Otros de sus libros destacados son Patagonia Express, Historia de una ballena blanca o Nombre de torero.
En 1998, el director italiano Enzo D´Alo realizó una película de animación sobre su relato Historia de una gaviota y del gato. En el 2001, se estrenó la adaptación al cine de Un viejo que leía novelas de amor, con Richard Dreyfuss como protagonista. Él mismo dirigió y escribió en 2002 Nowhere.
El El 29 de febrero de 2020 es declarado como primer paciente de coronavirus COVID-19 en Asturias. Tras un mes y medio de lucha con la enfermedad, falleció. Era Caballero de Las Artes y las Letras de la República Francesa y doctor honoris causa por la Universidad de Urbino, Italia.
Crónica del acto
«Es poesía vivida». De esta forma calificó una de las asistentes al acto de presentación de «Disparos al aire», la poesía póstuma de Luis Sepúlveda, que ayer se celebró en el Salón de Actos de la Biblioteca del Fontán. Las palabras precisas y emocionadas de Alejandro Céspedes y Carmen Yáñez, a las que se sumó Miguel Rojo para leer el último poema escrito por el autor chileno (Lucho, para los amigos íntimos) sembraron de silencio emocionado y respetuoso la sala. Además de anécdotas de la vida del tristemente desaparecido escritor chileno, afincado en Gijón, la lectura de varios de los poemas recogidos en el libro dejaron al descubierto las militancias del autor, en el amor a las mujeres, a la lucha política, a la defensa de la naturaleza, a la palabra escrita. Poesía vivida, sin duda. Vivimos un excelente acto literario ayer en la Biblioteca, donde las palabras, de Lucho Sepúlveda y de los intervinientes, desnudas, se revelaron como balas que, paradójicamente, hicieron blanco en el ánimo de las y los presentes
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