
La sociedad contemporánea ha logrado un desarrollo material sin precedentes, y sin embargo la calidad de vida ha disminuido en amplios sectores de la población aumentando con ello el malestar social. Tanto es así que en Estados Unidos la «muerte por desesperación» está afectando a la clase trabajadora, y los efectos de la pandemia y las sucesivas crisis económicas no hacen más que empeorar el fenómeno. En España, existen diferentes mecanismos para hacer invisible este malestar, como la expulsión de las personas sin hogar de los centros urbanos, la promoción acrítica de la cultura del esfuerzo o la normalización de la desigualdad.
En una magnífica combinación de ensayo y crónica, Sergio C. Fanjul da voz a los trabajadores precarios, a las personas sin hogar, a las que se ven obligadas a okupar una vivienda propiedad de un fondo de inversión, a las que son agredidas por las calles víctimas de la aporofobia… En su exploración, Fanjul deja testimonio sobre la segregación urbana que invisibiliza a las partes más bajas de la sociedad, visita los albergues donde tratan de sobrevivir los que no tienen nada y deja constancia de la debilitación de la organización sindical, que ha dado paso a una cultura del trabajo posfordista.
Un intrépido viaje por la España invisible que no forma parte del imaginario popular, nublada por las promesas de la meritocracia, la competitividad, el individualismo, la indiferencia y el pensamiento positivo
Crónica del acto
«Es poesía vivida». De esta forma calificó una de las asistentes al acto de presentación de «Disparos al aire», la poesía póstuma de Luis Sepúlveda, que ayer se celebró en el Salón de Actos de la Biblioteca del Fontán. Las palabras precisas y emocionadas de Alejandro Céspedes y Carmen Yáñez, a las que se sumó Miguel Rojo para leer el último poema escrito por el autor chileno (Lucho, para los amigos íntimos) sembraron de silencio emocionado y respetuoso la sala. Además de anécdotas de la vida del tristemente desaparecido escritor chileno, afincado en Gijón, la lectura de varios de los poemas recogidos en el libro dejaron al descubierto las militancias del autor, en el amor a las mujeres, a la lucha política, a la defensa de la naturaleza, a la palabra escrita. Poesía vivida, sin duda. Vivimos un excelente acto literario ayer en la Biblioteca, donde las palabras, de Lucho Sepúlveda y de los intervinientes, desnudas, se revelaron como balas que, paradójicamente, hicieron blanco en el ánimo de las y los presentes





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